Horas después de la dolorosa eliminación en octavos de final de la Copa Libertadores, el Ciclón rompió el silencio y lanzó un comunicado feroz en sus redes sociales, dejando en claro que no se quedará de brazos cruzados ante lo ocurrido. ¡San Lorenzo va por todo y apunta directamente al Atlético Mineiro, a la Policía brasileña y al polémico árbitro chileno Felipe González!
¡Injusticia y violencia! San Lorenzo cayó 1-0 en Belo Horizonte, despidiéndose de la Libertadores con la frente en alto, luego de 180 minutos intensos donde demostró un nivel más que digno ante el equipo de Gabriel Milito. Pero el resultado deportivo quedó opacado por los gravísimos incidentes que empañaron la noche. Desde el primer minuto, la hinchada azulgrana fue víctima de una brutal represión por parte de la policía local, que volvió a arremeter con violencia contra los fanáticos argentinos, sin razón alguna y con una ferocidad inaudita.
El Ciclón, enardecido, no se calló: «San Lorenzo repudia enérgicamente todos los hechos acontecidos en Belo Horizonte, desde la injustificada y salvaje agresión de la policía brasileña a nuestros hinchas hasta una serie de sucesos que atentan contra la deportividad y la buena relación entre clubes, indispensables para lograr entre todos un fútbol en paz», rezaba el comunicado, encendido como pocas veces, dejando en evidencia el profundo malestar que reina en el club de Boedo.
¡No fue solo en las tribunas! Según detalló el club, los hinchas azulgranas, que habían seguido todas las recomendaciones de seguridad al pie de la letra, fueron sometidos a un calvario para ingresar al estadio. Demoras interminables, mensajes ofensivos, objetos con figuras violentas y, como si fuera poco, la delegación oficial también fue víctima de un trato deplorable, siendo retenida durante largo tiempo por el club local.
¡La violencia se desató en la cancha! Durante el partido, los hinchas del Mineiro no se quedaron atrás y lanzaron una lluvia de objetos hacia la parcialidad visitante. Esto derivó en un feroz ataque policial que incluyó disparos de balas de goma y gases lacrimógenos, dejando un saldo de más de una decena de heridos. ¡Una locura!
El Ciclón no se guardó nada y apuntó también contra el árbitro Felipe González, quien, según el comunicado, ignoró los pedidos de los jugadores de San Lorenzo para detener el juego en medio del caos, solo reaccionando cuando un jugador del Mineiro cayó al piso. Y no solo eso: en pleno intento de San Lorenzo por buscar el empate, los locales abrieron la manga de salida al campo para frenar el partido. ¡Una avivada que no pasó desapercibida!
Pero eso no es todo. Al finalizar el encuentro, la pesadilla continuó. Más de dos horas de retención para los hinchas en el estadio, seguidas de una violenta requisa policial en los micros, que terminó con cuatro detenidos. San Lorenzo, en un gesto de solidaridad y compromiso, informó que los dirigentes Martín Cigna y Leandro Goroyesky se quedaron en Belo Horizonte hasta lograr la liberación de los detenidos, lo cual finalmente se consiguió gracias a la intervención del cónsul argentino.
¡El Ciclón va por la justicia! San Lorenzo cerró el comunicado anunciando que hará una presentación formal ante la Conmebol, llevando todas las pruebas de los hechos ocurridos y exigiendo que se tomen medidas drásticas. «Repudiamos la violencia sistemática que sufren los equipos argentinos en Brasil», concluye el comunicado, anticipando una batalla que recién comienza.





