¡Vaya historia la de Federico Girotti en el Monumental!

El joven delantero, que nació futbolísticamente en las entrañas de River Plate, vivió una noche que seguramente no olvidará pronto, llena de emociones cruzadas y un guion digno de una película dramática. La ley del ex se cumplió a rajatabla en el regreso de Girotti a la cancha que lo vio debutar, pero el camino hasta ese gol estuvo plagado de controversias y una suerte que no todos los futbolistas soportarían con la misma entereza.

¿Qué pasó realmente en la cancha?

River Plate, dueño absoluto del marcador global con un 3-0 que parecía inapelable, estaba manejando el partido con comodidad. Era el minuto 69 cuando, en una jugada rápida, Blas Riveros recibió un pase profundo de Matías Esquivel. Sin pensarlo dos veces, Riveros envió un centro preciso al corazón del área, donde apareció Girotti. ¡Gol de Talleres! El delantero, que había ingresado desde el banco apenas 17 minutos antes, no tuvo más que empujarla para darle un respiro a su equipo. Pero, lejos de celebrar, Girotti levantó las manos al cielo y pidió perdón. El respeto por su pasado millonario pudo más que la euforia del momento.

La historia no termina ahí.

Girotti debutó con la camiseta de River en 2019, y aunque demostró talento, nunca logró consolidarse como titular indiscutido bajo la dirección de Marcelo Gallardo. En febrero de 2022, decidió cambiar de aire y se fue a Talleres en busca de minutos, luego de un breve paso por San Lorenzo. Desde su llegada a la T en 2024, ha intentado consolidarse, y este gol en el Monumental fue su tercero en la presente Copa Libertadores. Pero, lo que parece un cuento de hadas, tiene su lado oscuro.

Las declaraciones que encendieron la polémica

Tras la derrota de Talleres por 1-0 en Córdoba, en la ida de estos octavos de final, Girotti no se guardó nada y lanzó un dardo envenenado que muchos interpretaron como un reproche hacia su entrenador, Walter Ribonetto: «Desde el planteo dejamos escapar una chance muy importante. Tendríamos que haber ido a buscarlo más arriba, estábamos de local», confesó, con una franqueza que no pasó desapercibida. La crítica parecía dirigida a la estrategia del técnico, y como consecuencia, en el siguiente partido contra Independiente Rivadavia, Girotti comenzó en el banco de suplentes, ingresando recién a los 60 minutos. Y lo mismo ocurrió en el Monumental.

¿Acaso Ribonetto le estaba dando un tirón de orejas?

Todo apunta a que esas declaraciones no cayeron bien, y el delantero tuvo que ganarse nuevamente la confianza del técnico desde el banquillo. Pero el fútbol siempre da revancha, y anoche, en la cancha de su exequipo, Girotti volvió a demostrar que tiene madera para momentos grandes. Aunque esta vez, el sabor fue agridulce.